RIP Duquesa

Dejar salir solo a un perro es irresponsable; sobre todo si vives en la ciudad o, para acabar pronto, en cualquier otro lugar que no sea el campo abierto. Los perros deben pasear siempre con su humano y, además, con correa. No se trata de si el perro está bien educado o si es amistoso. ¿Cómo sabes tú que aquella señora de allá no les tiene miedo? Para un cinofóbico el simple hecho de ver un perro es factor de estrés.  Mira a ese niño en el columpio; tendrá cuatro o cinco años. Pues bueno, un perro podría generarle un trauma de por vida si llegara a lengüetearle la cara. Lo que quiero decirte es que es un asunto de respeto y de convivencia. Los perros van con correa, punto. Y, sin embargo, a Dunkel, como te digo, lo dejaban salir solo.

Jaime, Rubén y Dunkel vivían en un complejo cerrado de unos veinte edificios de departamentos con sus respectivas áreas verdes. El acceso al lugar está restringido por un gran portón eléctrico. Así que la posibilidad de que Dunkel se perdiera en las calles era prácticamente nula. Ese es el motivo por el que le permitían pasear solo. Todos los días por la tarde-noche, cuando Jaime y Rubén regresaban de la universidad, lo dejaban seguir el programa de rutina: mear arbustos, arboles, llantas y paredes; ladrar a los mismos perros; y cagar por todos lados (aquí otra de las razones por las que los perros deben pasear con humanos: alguien debe recoger sus mierdas). Y mientras Dunkel vagaba, ¿qué crees que Jaime y Rubén hacían? Exacto, ponerse verdes. Los tres eran animales de costumbres arraigadas. Después de media hora, o tal vez una, con un chiflido Dunkel era convocado de vuelta al departamento.

Bueno, ya te puse en contexto. Un día cualquiera, al regresar de la universidad, dejaron salir a Dunkel. Inmediatamente después se sentaron en la sala y se fumaron un porro cada uno. Decidieron preparar algo para cenar porque son hombres previsores. Siempre un paso adelante. Los efectos psicotrópicos estaban en pleno apogeo cuando escucharon los rasguños de Dunkel en la puerta. Rubén fue quien abrió. ¿Qué crees que vio? No me vas a creer. A Duquesa, la perra french poodle de la vecina depositada en el tapete de entrada, toda revolcada en lodo. Dunkel parecía estar orgulloso, como si hubiera hecho algo bueno. Rubén, de naturaleza, digamos, tendiente al mal trip, cerró de golpe la puerta y comenzó a gritar como loco. A falta de explicación, Jaime fue a ver qué pasaba. Con la punta del pie la tanteó en la panza, pero no hubo reacción. Se escuchó que alguien se acercaba por la acera así que se apresuró a meter al departamento el cuerpo inerte de la pobre Duquesa. Los dos decían cosas como “Dunkel, ¡qué hiciste, cabrón!” y “Ahora, ¿qué vamos a hacer?”. Rubén daba vueltas por toda la sala jalándose los cabellos con ambas manos. Jaime tuvo una buena idea. Al menos a ellos les pareció buena. Ya tú me dirás. Pues resulta que bañaron con champú los restos de la perra. Un buen rato estuvieron tallando, los dos al mismo tiempo, muy a conciencia el cuerpecito para remover el lodo. Luego, con la pistola secadora le secaron su pelito; se desvivían para que quedara esponjosa y bien peinada. Finalmente, con un listón hicieron un moñito que pegaron a su cabeza con un puntito de silicón. Si hubieras visto sus caras asustadas y la oficiosidad con que hicieron el trabajo. En fin, creo que hasta perfume le pusieron. Decidieron colocar el cuerpo en una caja de zapatos, pero a Rubén le pareció una falta de respeto para la memoria de Duquesa la paloma de Nike estampada en la caja; le resultaba grotesca en ese momento. Así que la forró con pedazos de un folder manila y en la tapa escribió “RIP Duquesa”.

Faltaba lo más difícil. Tenían que llevar el “féretro” sin levantar sospechas hasta la puerta de Doña Gloria, la dueña de Duquesa. Se armaron de valor y se pusieron en marcha. Se escondían entre sombras y esquinas al mínimo ruido, pero por fin ahí estaban, frente a la puerta de la anciana. Colocaron la caja en el piso, llamaron al timbre y salieron despavoridos de vuelta a casa. Como era de esperarse, la anciana abrió la puerta y después de unos segundos decidió destapar la caja. Ante ella estaba Duquesa, a quien el día anterior había enterrado, clandestinamente, atrás de un arbusto.

2 comentarios sobre “RIP Duquesa

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